El sol nos aporta muchos beneficios biológicos, como la vitamina D o la serotonina, pero también puede ser muy perjudicial si nos exponemos de manera prolongada a él.
Aun así, únicamente 3 de cada 10 personas utilizan protector solar a diario en España. ¿Y por qué es esto? Te lo explicamos en este artículo.
¿Por qué el sol puede resultar dañino?
Cuando hablamos de los efectos del sol, tenemos que recordar que, además de los positivos, también tiene múltiples efectos negativos para nuestra piel. Estos efectos son debido a la propia radiación del sol, que está compuesta por distintos tipos de luz: ultravioleta, luz visible e infrarroja. La que nos interesa comentar en este artículo es la luz ultravioleta.
Los rayos ultravioletas son dos: UVA y UVB. El primer tipo, el UVA, está presente todo el año y forma el 95% de la radiación ultravioleta total. Estos son los rayos que penetran en las capas más profundas de la piel, incluso a través de las nubes o los cristales. Son además los responsables del envejecimiento acelerado. Por otro lado, los rayos UVB son más intensos durante los meses de verano y al mediodía, y son los que provocan quemaduras y daño en el propio ADN de la piel. Ambos tipos de radiación ultravioleta pueden desembocar en cáncer de piel.
Desmontando el mito: "Solo hay que usar crema FPS en verano"
En España existe una creencia popular relacionada con el sol que dice que los rayos solares únicamente nos dañan la piel en los meses de verano, cuando vamos a la playa a broncearnos y disfrutar del buen tiempo. Es cierto que se debe aplicar crema solar durante esta época del año y mucho más si se va a estar expuesto al sol durante muchas horas seguidas, pero también es importante recordar que la radiación solar nunca desaparece, ni cuando está nublado ni cuando estamos en casa.
Por lo tanto, es indispensable que utilicemos crema solar a diario. El factor de protección solar (FPS) puede variar entre estaciones, pero el uso del producto debe ser constante, incluso cuando no tenemos pensado salir de casa ese día (¡y más aún si se va a estar mucho tiempo cerca de una ventana!). Si no, corremos el riesgo de sufrir de un envejecimiento cutáneo prematuro o incluso de consecuencias más graves como el cáncer de piel.
Factor de protección solar: ¿Cuál usar?
Antes de nada, tenemos que entender en qué consiste exactamente el factor de protección solar. El factor de protección solar nos indica la fracción de radiación ultravioleta que nuestra piel recibe tras haberse aplicado el protector solar sobre ella. Al utilizar una crema con FPS 30, la piel recibirá un 1⁄30 del total de los rayos. Esta misma fórmula aplica a todos los distintos FPS que podemos encontrar en el mercado.
Asimismo, hay que tener en cuenta el tiempo que tarda nuestra piel en quemarse, pues este tiempo es el que tendremos que emplear para calcular cuándo volver a aplicar la crema solar. En general, se recomienda utilizar 10 minutos de referencia, y multiplicarlo por el factor de protección solar: en el caso de un protector solar de 30 FPS, habría que reaplicarlo cada 300 minutos o 5 horas.
Aun así, durante los meses de verano recomendamos utilizar cremas con FPS superior a 50 y volver a aplicar la crema solar cada 2 ó 3 horas si se está durante periodos largos bajo la radiación solar.
Los siguientes pasos
Ahora que sabes toda esta información, ¿qué debes hacer? Primero, debes incluir en tu rutina diaria la crema solar, que deberás aplicarte por las mañanas como mínimo en el rostro después de hidratarte la piel con una crema hidratante. Segundo, aunque en los meses de invierno y otoño solo es esencial aplicarse crema solar en el rostro, en los meses de verano debes aplicarte el protector en toda la piel expuesta. Y por último, evitar la exposición prolongada al sol.
¡Ya estás lista para el verano!